Patagonie, mon amour

Imaginez votre montagne, lac, rivière ou plage préférée et étendez-la, ne vous contentez pas des “bons coinvoyez plus grand et plus sauvage, des couleurs plus fortes, des sensations plus intenses… vous êtes en patagonie chilienne. C’est ainsi que je croyais voir la Norvège des beaux jours, un mélange de fjords écossais, de forêt allemande et un gros morceau des Alpes, et j’avais presque raison. Il fallait juste voir plus grand, vraiment plus grand. Si un jour vous voulez disparaître, connaître tous vos voisins à 50 km à la ronde, “trouver votre rythme” ou bien mesurer vos envies de nature à l’aune de LA  Nature vous pouvez venir, c’est grand. Les pistes ont des ponts, le bateau est un rêve de confort, les gens sont aimables et très conservateurs, la criminalité inexistante au point que nous sommes les seuls à utiliser un cadenas pour le vélo.

Il y a un tas de cyclistes de tous les pays qui viennent souffrir par ici en se croyant plus forts que la pluie et le vent… les fous.

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San Pedro de Atacama

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L’histoire de l’espion

Depuis un mois le Pérou fait le procès d’un espion “chilien” qui aurait vendu la liste des achats militaires péruviens jusqu’en 2012. Ce pauvre homme, traître à sa patrie, focalise l’opinion de son pays contre lui et les grands gagnants de la guerre du Pacifique (1879). Le Chili ne reconnait pas son agent, chaque pays nie avoir jamais usé de tels expédients et vante ses services de renseignements “propres”, sic.
Il se trouve que cette dénonciation publique a lieu exactement au moment du congrès des présidents sud-américains et de la négociations des accords de libre échange entre le Pérou et le Chili.
Quelle coïncidence !

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Arriver au Chili

C’est comme effectuer un saut dans le temps, Alejandra estime que la Bolivie ressemble au Chili d’il y a 20 ans et il est impressionnant de constater les différences entre les deux pays. L’éclairage publique, l’asphalte, les panneaux de signalisation, les habitudes vestimentaires, les musiques et les administrations, tout donne envie de profiter des luxes du développement… sauf les prix qui sont en accord avec l’environnement. En général on paye 60% des prix européens, et cela semble très cher en comparaison avec les autres pays andins.
Mais nous avons mangé des completos, des empanadas bien fournies et ma femme a même poussé le plaisir à aller embrasser un carabinier pour fêter son retour au pays.

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La “difunta correa”

Voici la légende la plus largement répandue dans le monde andin. On trouve partout dans les endroits désolés et hostiles de petits sanctuaires-abris dédiés à cette femme et toujours s’y trouvent quelques offrandes d’eau, de bonbons ou de petits mots. Il s’agirait d’une femme fuyant son village avec son enfant nouveau né, le pourquoi semble différer selon les cultures. Elle court, se perd dans un lieu aride et meurt de faim et de soif… mais sur son corps desséché on trouve l’enfant miraculé suspendu au sein de sa mère défunte.
Alejandra m’a jusqu’à présent empêché de profiter des largesses des passants.

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Toscane

Qu’est ce qui peut nous faire rêver une fois au milieu du salar d’Uyuni ? Un italien.
Angelo nous a repéré à l’hôtel de sel et nous a chaleureusement félicité pour notre inconscience rêveuse, puis il nous a raconté sa toscane et sa villa sur la côte près de Bergame, sa culture et sa gastronomie et nous a invités à y passer huit jours pour nous reposer en rentrant en Europe.
Il a même rajouté un bonus en me priant de croire que mes histoires de chauffage fabriqué au Chili intéressaient l’entrepreneur en lui, nous en parlons encore en souriant. Merci.

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Salida del Sar, entrada a Chile

Salimos de isla Incahuasi muy temprano, aunque hubiésemos querido quedarnos toda una semana alli. A las 6 ya estabamos en rumbo hacia San Juan. A unos 20 kilometros de Isla Incahuasi se termina el salar…lamentablemente. Desde alli, una interminable ruta de piedra nos lleva por el medio del desierto, en donde con suerte cruzamos unas cuantas rocas para esconderse del sol durante unos minutos o uno que otro grupo de alpacas y vicuñas que pastan impavidas en esa inmensidad.

Nuestra Miel ya tiene las llantas muy gastadas y los pinchazos se comienzan a sentir, nos caemos en los bancos de arena, pasamos mas tiempo empujando la bici que pedaleando. Cuatro kilometros antes de “Colcha K”, la rueda delantera dice: no va mas. Empujamos con pocas energias lo que queda de camino, llegando justo a tiempo para que la lluvia caiga sobre nosotros.

En Colcha K hay una reunion de comuneros muy importante, para la cual han venido representantes de todas las comunidades, al parecer son problemas de divisiones de los territorios. Nosotros nos quedamos descansando un rato y al ver una gran camioneta pedimos un aventon hacia San Juan. El propietario estaba en la reunion; asi que nos pide esperarle. Al final del encuentro, nos sube arriba de su camioneta junto a una vecina que cultiva la quinua y su hija. Hacemos media hora conversando sobre el cultivo de la quinua, de sus cualidades y virtudes hasta llegar a San Juan en donde dormimos en el hospedaje de Don Clemente, el mismo que nos trajo.

Al dia siguiente, continuamos ruta a la frontera chilena. Segun el mapa, solamente 65 kilometros para llegar al puesto fronterizo. Otro salar a cruzar y nada de pavimento. Después de unos cuantos kilometros entre 4×4 que van a Laguna Colorada y mucha arena, logramos tocar la solidez de la sal. En peores condiciones que el de Uyuni, logramos pedalear sin problemas hasta el control del puesto militar de avanzada de Chunguyo a unos 35 kilometros de San Juan.

Fuimos  preguntar el camino, pues habian dos rutas muy marcadas. El militar (parece que se aburren mucho), no encontro nada mejor que enviarnos por el camino hacia Laguna Colorada, perdimos dos horas haciendo 20 kilometros por nada. Afortunadamente, un chofer nos indico el camino correcto: para ir a la frontera siempre se debe ir siguiendo la linea del tren, en lo posible por la derecha para no equivocarse, pues en el desierto hay cientos de rutas que se abren una y otra vez, no hay paneles, casas, ni nada para orientarse, salvo la linea férrea. No es facil, pero la tarea se viene imposible cuando el viento en contra empieza a soplar a intensidades muy fuertes. Normalmente pedaleamos a 18 kilometros por hora en plano no pavimentado, pero nuestra media en esta ruta era de 6 km ! El viento no nos dejaba ni siquiera parar a tomar agua, pues nos empujaba.

Durante la tarde, nuestras fuerzas se iban agotando y la paciencia también. El viento levantaba arena y a nuestro alrededor se formaban remolinos, una subida y otra subida, mirar…nada, ningun signo de pueblo, villorrio, caserio, nada. Unos abrazos bien apretados nos hacian calmarnos, darnos fuerzas, un abrazo reconfortante…nada mejor para seguir pedaleando en medio del desierto.

A las 5 de la tarde empezamos a divisar las antenas de la estacion Avaroa. No llegabamos nunca. Una hora mas tarde alcanzamos la aduana…cinco minutos mas tarde de sellar nuestros pasaportes nos decidimos a pedalear los cinco kilometros mas duros de todo nuestro viaje.

Como en una pelicula de guerra y amor, mirando Ollagüe a lo lejos sabiamos que debiamos cruzar la linea fronteriza con nuestros ultimos alientos. El viento implacable contra nosotros empujandonos hacia el otro lado. A los dos kilometros y medio, el hito fronterizo. Nos quedaban 2, 5 km. mas para llegar a suelo chileno. No era patriotismo, era solo sentirme mas cerca de mi familia, poder decir… “Alo, papa, mama ya estoy aqui, en casa”.

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Salar de Uyuni, Bolivia

En aquella alba inmensidad no se pedalea, se navega.

Algunos dicen que para llegar al paraiso, hay que pasar  primero por  ciertas vicisitudes. Esta no es la excepcion. La ruta entre Uyuni y Colchani es HORRIBLE. La calamina no deja ir sobre la bicicleta a fuerza de tanto salto. El camino se ha ido transformando en una oleada de tierra y arena. A veces nos bajamos para no cabalgar sobre Miel. Pedaleamos unos minutos y nos caemos a bancos de arena con la bici. Al intentar buscar rutas anexas terminamos haciendo 26 kilometros entre ambos pueblos.
Es por eso que cuando llegamos a la entrada del salar, encontramos que el camino es lo mas parecido a una verdadera ruta perfecta de cicloviajeros. El salar se va abriendo poco a poco, nuestra intencion no es pedalear luego de mediodia y a pesar que sabemos que se puede ir en un día desde Uyuni a Isla Incahuasi, nosotros preferimos hacer la pausa en Hotel de Sal para disfrutar del paisaje y ese silencio blanco inspirador.
A lo lejos, vemos un edificio en medio de la nada, las ilusiones opticas son aqui una realidad. Puedes ver lo que piensas ver. No hay arriba ni abajo, pequeño o grande, lejos o cerca, solamente una union perfecta de dos elementos naturales: El SOL y LA SAL.
El gran edificio que se encuentra a unos 15 kilometros de Colchani, era el hotel de sal que en verdad es una casita construida de bloques de sal de un piso, no tan grande que al interior contiene estatuas, camas, sillas, mesas…de sal.
Este hotel fue el primero en su estilo, pero ahora existen otros que se llevan la clientela pues son mas modernos y lujosos. Por lo tanto, sobrevive principalmente gracias a su tiendita que vende chocolates, cervezas y artesanias justo en mitad de camino de los innumerables tours de diferentes agencias.
Rosa Maria y Orlando trabajan hace dos meses y pronto ya volveran a sus vidas en Caranavi, al norte de La Paz. Esta joven pareja llego aquí sin saber exactamente donde estaba ubicado el hotel. Una vez en medio del Salar y de varias horas de bus, no les quedo otra que quedarse a trabajar en medio de la nada, pero con la suerte de ver un desfile permanente de gringos con cara de jaiba que vienen en 4×4 apretados como sardinas, todo un espectaculo.

Buscandole el lado positivo, se han quedado aqui todo este tiempo esperando que algunos dias hayan personas simpaticas para conversar un poco o sacar fotos artisticas jugando con los efectos del salar.
Junto a ellos compartimos nuestros alimentos, almorzamos y luego pasamos la tarde jugando cartas, a la pelota, damas y ajedrez. Siempre y cuando no llegaran turistas en masa para visitar el museo de estatuas de sal y ellos se fueran a trabajar y a atender a los clientes.

A la mañana siguiente, el sol nos despertaba a las 5 y luego de comer panetone subimos arriba de Miel para pedalear los casi 70 kilometros que nos separaban de Isla Incahuasi o también conocida como Isla del Pescado. Después de pedalear 35 kilometros podiamos divisar un punto en el horizonte en nuestra direccion. A los 50 km. podiamos ver un objeto ovalado similar a un OVNI posado en tierra. A los 60 km. una porcion de tierra rodeada de sal a la cual le faltaban los dos extremos. Las formas cambian y la mirada también en esta gran superficie que hace cientos de siglos fue un océano.

El blanco del salar se hizo mas intenso y el momento de hacer una sesion potografica vino, afuera la ropa, arriba las manos, solo nosotros, la bici y el blanco. Bueno, un satelite nos hizo la guardia quizas. A los 65 km. los cactus milenarios nos saludaban desde lo alto… ya habiamos llegado.

La Isla Incahuasi es un regalo divino, en medio de aquel mar de sal un tumulto de tierra da vida a una poblacion de cactus desde hace mas de mil años. Don Alfredo y su esposa, Aurelia llegaron aqui hace casi ya dos décadas. Desde su llegada hasta hoy, muchas cosas han cambiado. Al inicio, era una vida casi de ermitaños, en la actualidad comparten la isla con otras diez personas que trabajan aqui, entre la boleteria y mantencion del parque y en el restaurante Mongo’s.
Durante el dia, las caravanas de 4×4 y turistas ruidosos se suceden unos tras otros. Las mismas poses en los mismos lugares. Las mismas fotos con diferentes rostros, unos minutos mas tarde, otros llegan haciendo lo mismo que los precedentes creyento ser los primeros…déja vu permanente para nosotros que somos espectadores desde el albergue de la isla destinado exclusivamente a viajeros a pié, en bici o en moto.

Una suerte increible, un lugar magnifico. La isla cuenta con una habitacion de ernomes vitrales con vista al salar en toda su magnitud. Hacia el oeste para ver el atardecer confortablemente…un sueño en una noche de verano boliviano. El precio es casi simbolico (20 bolivianos, 2 euros, 1500 pesos chilenos por persona), con derecho a los servicios higienicos del parque. Un libro de visitas se nos presenta para escribir unas palabras a los habitantes de la isla. Lamentablemente Don Alfredo no estaba, solamente alcanzamos a intercambiar algunas palabras, pues él iba a ver sus llamas a la sierra.

Vimos el atardecer, jugamos con Francisca -la hembra ñandu que se pasea por la isla comiendo restos de pan, galletas y otros restos de picnic-, caminando despedimos y saludamos al sol desde este lugar unico y magico del mundo…

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El tren andino

El tren andino es un sueño para Benjamin desde que vió el film “Azul profundo” hace ya muchos años, por lo que estar en Bolivia y no hacerlo sería un viaje incompleto. Verificamos los pasajes partiendo desde Oruro y pudimos subir nuestra bici sin ningun problema.
El recorrido del tren pasa por lagunas con flamencos rosados, alpacas y llamas pastando tranquilas, planicies sin fin, pequeños poblados, estaciones de trenes olvidadas y un cielo grande que parece mas enorme aquí que en cualquier otra parte del mundo.
El trayecto dura aproximadamente 7 horas y es recomendable tomar el vagon “normal” de 50 bolivianos (5 euros) junto a gente boliviana, el mas caro esta llena de gringos y al final ambos tipo de vagones son super comodos, limpios y tranquilos.
Una vez llegando a Uyuni es mejor ir hacia los hostales que se encuentran cerca a las paradas de buses, pues son mucho mas baratos que aquellos que estan en las cercanias de la estacion de tren.
Como nuestro plan era pasar tres dias en el Salar, nos paramos un dia en Uyuni para ir al mercado, comprar comida, agua (cargamos 18 litros en la bici), descansar y partir a las 6 de la mañana al día siguiente.

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La Paz

La Paz

Para ingresar a La Paz lo hicimos en bus. Aquí la altura y el trafico hacen una mezcla bien toxica que decidimos evitar. Los minibuses parecen una plaga que se mueven en todos sentidos. Llegar en paz a La Paz no es una tarea facil, pero una vez estando en lo alto de la capital, ya pudimos bajar por las calles abarrotadas de gente y de autos.
Como capital es alucinante por su mezcla de culturas, pues hay que recordar que Bolivia cuenta con una riqueza etnica impresionante. En La Paz el aymara y el quechua se escuchan en cada rincon, mientras que el guarani también es lengua importante para los pueblos del sureste de pais.
El Palacio de Gobierno se alza entre las calles empinadas y antiguas (me encantaria cruzarme con la comitiva de Evo Morales un dia de estos). El barrio de las artesanias se llena de gringos cada dia. Para lograr un buen acuerdo entre calidad y precio hay que recorrer con detencion cada tienda. Con Benjamin hemos hecho nuestras compras navideñas, pues no nos hemos resistido a la tentacion de tanta cosa bella. Como no podemos cargar tanto, hemos hecho nuestro primer envio masivo de correo, una encomienda con nuestras compras paceñas y  otras cosas que ya no ocupamos en nuestro viaje, como las hamacas, pues por aqui es dificil encontrar arbolitos para amarrarlas.
La Paz es enorme y por las noches tiene ese encanto que enamora de Valparaiso, colinas completas iluminadas hacia el cielo.
Me estoy encantando cada día mas de Bolivia, su gente y sus paisajes.

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