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Desde Huaraz a Huallanca

Huaraz – Huallanca

La salida de Huaraz la hicimos junto a nuestros amigos, Marie y Simon.  Se siente bien pedalear junto a otros cicloviajeros, pues la gente no termina de admirar el tandem cuando ya estan impresionados por los carritos que llevan nuestros compañeros detras de sus bicicletas.

Luego de pedalear con un clima excepcional durante el dia, nos adentramos a la ruta hacia Huanuco por el camino de tierra del Parque Nacional. Un paisaje majestuoso nos da la bienvenida a esta ruta sin autos ni buses, sin pueblitos. Solamente pequeñas comunidades de pastoreo y una caseta de control de los guardaparques.

Dormir con vista a la montaña y el sonido del rio que desciende unos metros mas abajo, es una verdadera noche de luna de miel. Las estrellas brillan menos que la luna que se presenta como ama y señora de estas altas tierras. Sin darnos cuenta, estamos a casi 4.000 msnm, nada que un té de coca no ayude.
Por la mañana, masticamos hoja de coca como si fuera chicle, no es dificil acostumbrarse, parece que hasta el cuerpo lo pidiera. El cielo esta despejado y una ligera brisa nos hace mirar los picos nevados. Estamos en los Andes. En esa calma infinita y ese paisaje indescriptible que nos acerca a nuestros pensamientos y emociones. Las nubes viajan etereas sobre nosotros, llevandose nuestras nostalgias y alegrias hacia otros cielos.
Nosotros, seres de esta tierra silenciosa no tenemos mas lenguaje que aquel de los besos del amor.

Al llegar al control del Parque, un grupo de colegialas que vienen en su viaje de estudios asaltan a Benjamin y Simon. Les saltan a los brazos, pidiéndoles sacarse fotos con ellas como si fueron pop-stars.
Fotos vienen y van, el parcito se deja querer, entre tanto abrazo a Ben le tocan hasta el poto. De las bicicletas ni hablar, nadie pregunta por ellas. Lo importante era sacarse fotos con los gringos.  Menos mal que ni Marie ni yo somos celosas :)

El viaje sigue por el polvoriento camino hacia el glaciar Pastoruri, uno de los escasos glaciares que van quedando en este sector de la cordillera blanca. Sin prisas y con mucha curiosidad vamos descubriendo las atracciones naturales del camino.

Una fuente de agua mineral burbujeante que ante la imposibilidad de beberla, Simon y Ben no dudan en bañarse en ella. Un poco mas lejos, las “puya raimondii” una especie en extincion de la flora altoandina, el paisaje continua con una laguna de colores que varia segun la posicion del sol, un par de kilometros después una roca enorme que guarda todavia pinturas rupestres. El Parque nos sorprende a cada golpe de pedal.

Nuestro tercer dia en el Parque, nos recibe con mucho frio, nuestras bicis y carpa estan blancas por el hielo de la noche, pero se avecina un buen clima nuevamente durante el dia. La jornada se presenta agotadora, pues debemos ascender a 4.884 msnm y volver a descender para llegar al pueblo de Huallanca a 3.553 msnm. en un poco menos de 70 kilometros, siempre de tierra y piedras.

Pedaleando por las innumerables cuestas, el paisaje se va abriendo, mostrando nuevos valles y cumbres que se muestran sublimes e intocables. Hasta llegar a esos 4.884 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Alli, pensamos en nuestro hermano y cuñado, Clément quien el 7 de noviembre cumple sus 30 años. Un dibujo en su honor es nuestro regalo.

Durante la tarde, no dejamos de subir y bajar entre 4.600 y 4.700, junto a rebaños de ovejas, llamas y glaciares, la lluvia y el granizo nuevamente nos saludan. Hacia el final del dia nuestras fuerzas disminuyen, los brazos congelados y la humedad instalada en nuestras ropas, mezcla de lluvia y sudor. El ultimo tramo, se hace duro, no sentimos los dedos de las manos ni de los pies. La buena sorpresa fue ver que 20 kilometros antes de Huallanca, la ruta se une con una via recién asfaltada que nos deleita y ayuda para terminar nuestro dia. A pesar del frio y el cansancio del final, este dia quedo grabado como uno de aquellos que no se pueden olvidar.


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