
Ruta entre Quito y Alausi
Partir de Quito, fue dificil, ya sabiamos que se nos venian unas calles de locos para conseguir la panamericana. En la casa de Christian firmamos el libro de oro de cuando sus padres mantenian la casa de ciclistas de la familia “Medrano”, hace varios años ya. Efectivamente, la salida de la capital de Ecuador, estuvo acompañada de tubos de escape en mal estado que nos dejo negros de humo. Al llegar a la autopista pudimos divisar el volcan Cotopaxi, pero la frenética estampida de autos no nos dejaba parar para sacar fotos. Rapidamente llegamos a Sangolqui, desde donde tomamos la panamericana hacia el sur.
Rumbo a Machachi, pasamos la noche y muy temprano por la mañana, continuamos en direccion hacia Latacunga. Desde alli a Ambato y luego Riobamba.
Esta ultima ciudad es conocida porque es el punto de partida para ascender al volcan Chimborazo, nosotros no hemos previsto escalar los Andes por esta vez. Sin embargo, Ecuador es “el pais” para subir montañas hermosas y disfrutar de largas caminatas en la cordillera. En Riobamba, alojamos en un simpatico hotelito (Hotel Real cerca de la estación de trenes), estilo años cincuenta en donde lo mejor era el encargado. Un viejito muy amable, que sin hablar mucho nos brindó una verdadera acogida.
Salimos un domingo temprano, pensando que no habria mucho trafico, pero las camionetas que fabrican nubes negras no toman descanso y de nuevo estabamos en medio de smog contaminante. Un camino con muchas subiditas y hermosos paisajes del campo ecuatoriano nos cambio el ritmo, la vision y las fuerzas. Colinas hermosas, con animales, campesinos trabajando sus tierras verdes y marrones, cielo puro…una delicia de paisaje, es la nacion Puruha. Tras almorzar en un pueblito, pasamos por la primera iglesia catolica ecuatoriana que data de 1534, desde donde se puede tener una excelente vista del Chimborazo (en dias claros): Iglesia Maria Natividad de Balbanera. La tarde nos sorprendió en Guamote, un pequeño pueblo en donde una familia completa se acercó amablemente a preguntarnos sobre nuestro viaje.
Luego de las indicaciones de los habitantes del lugar que nos decian que luego de subir la “ultima” loma todo era plano, nos entusiasmamos y seguimos pedaleando fascinados. Subimos, subimos y pronto nos encontramos en una carretera solitaria, con pinos y campos. A lo lejos, las montañas del Ecuador que nos miran. Sólo nosotros, la ruta y el cielo.
La ruta es magnifica, pero el cansancio comienza a instalarse justo en el mejor lugar de la ruta, el cruce entre la ruta y las lagunas de Ozogoche. Alli, antes de descender hacia Alausi nos quedamos a dormir en el terreno de una comunidad indigena. Ellos muy amables nos dejaron instalar la carpa y nos dieron agua para cocinar.