Cartagena – Colombia

Llegamos a Cartagena en una avioneta de aerolineas “aires” en un vuelo de una hora y algo. Nuestra Miel venia en una caja embalada, pobre. No podiamos movernos en ella y tuvimos que tomar un taxi. El tipo bien hablador, nos cobraba 16.000 pesos colombianos por un trayecto que normalmente cuesta 10 o 12, pero bueno, lo sabiamos y aceptamos para no quedarnos en el aeropuerto de Cartagena todo el dia. Gracias a Hospitality Club, teniamos el contacto de Michel y su familia. Un belga quien ya vive hace varios años en Colombia.
Una vez en casa de Michel, el taxista le pidio un vaso de agua y entre saludarnos y dejar las cosas dentro de la casa, el taxista desaparecio con el vaso y con el vuelto de 20.000 con los que le habia pagado. Bienvenidos! Aqui él que no corre, vuela.
En casa de Michel estuvimos atendidos como reyes. Pudimos conocer Cartagena tranquilamente, disfrutar de la comida colombiana preparada por Rita, su esposa , quien nos preparo un arroz en leche de coco delicioso, platanos en almibar de canela y otras especias. Compartimos juegos con sus hijos: Sarah,Rebecca y Chaïm.

Tras informarnos de la situacion actual de Colombia, nos recomendaron que siguieramos en bus hacia el sur. Para cruzar el pais hay dos opciones, la primera es tomar la via principal (en mal estado), por donde hay numerosos controles militares y por ellas transitan todos los camiones, buses y automoviles. La otra, es irse por la sierra y rutas alternativas que no cuentan con presencia militar, pero en donde los asaltos con violencia son numerosos y ni los mismos colombianos se atreven a conducir por alli. Como desde un principio hemos decidido que la idea de este viaje no es hacer ningun récord, ni arriesgarse mas de lo recomendado.Escuchamos los consejos y segun el ambiente vamos armando nuestro itinerario. Colombia es un pais maravilloso, pero esta vez hemos decidido ser prudentes y solo conocer Cartagena, Bogota e Ipiales. Algo del norte, el centro y el sur.